
Decían que eran grandes, con unas raices enormes...
Escuchaba cro-cro-cro y pensé que se debía a que destruian sus enormes raíces...
Sentia y parecia que el espacio que habían dejado al sacarlas eran gigante ya que las dimensiones de ellas serian también muy grandes.
Pues no. Son como cachitos de ajo, pequeñitas y graciosas.
Dicen que nadie se ríe como yo cuando se las extraen.
Esta vez, en el juicio final, pedí quedarme con ellas.