Ella lleva allí casi una hora,
él aparece de repente...
ella le mira y se acerca a él.
Le ofrece lo que le queda de galleta,
él prefiere ignorarla.
Ella insiste.
Él la mira con aires de superioridad,
parece notar diferencia de edad y prefiere seguir manteniendo la compostura como si de una persona adulta se tratase.
Ella se aleja sin percatarse de nada,
regresa con una galleta entera.
Le manda todos los besos que tiene.
No son pocos.
aun es pequeña y le quedan tantos besos por dar que no deja de lanzarlos al aire.
Se acerca a el,
lo vuelve a intentar.
Esta vez le ofrece no solo su media galleta mordisqueada,
sino una galleta entera.
Él se pone sus gafas de sol,
se levanta y se va.

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